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VESSANTARA JATAKA
Jataka en Canon Pali

Jataka Digha Nikaya
Las Tres Pitakas Majjhima Nikaya

 

RELIGION
Introducción
Budismo Theravada
Maitreya
Canon Pali
Vassa


El Vessantara Jataka es uno de los avadänas más populares del budismo theravada. Los avadänas son antiguas obras que hablan de vidas pasadas, las cuales provocan los subsiguientes acontecimientos. El Jataka Vessantara cuenta la historia de una de las vidas pasadas de Buda, sobre un príncipe compasivo, Vessantara, quien regala todo lo que tiene, incluyendo a sus hijos, mostrando así la virtud de la caridad perfecta. También es conocido como el Gran Sermón del Nacimiento.

Descripción

Cuando Gautama Buda visitó el reino de su padre por primera vez después de alcanzar la suprema iluminación, los parientes ancianos arrogantes de la dinastía gobernante no le ofrecían respeto, ya que ellos eran más viejos que “Siddhartha Rajakumar”. El Buda milagrosamente apareció en el aire por encima de sus parientes. Su padre fue el primero en inclinarse y admitió que ésta era la tercera vez que rendía homenaje a su propio hijo.

A continuación los miembros de la dinastía se inclinaron y aceptaron su religión. De repente, aparecieron nubes y apareció una lluvia roja. Este milagro hizo que sus seguidores le preguntaran, “¿Qué es esta lluvia?”, entonces él les explicó que la lluvia había aparecido una vez antes, durante su última vida antes de su vida presente. Fue entonces cuando les contó la historia de su vida anterior como Rey Vessantara.

El rey Vessantara era el hijo de Sañjava, rey de Sivirattha, y nación en la ciudad capital de Jatuttara como un Bodhisattva.

Su madre, según la tradición, era una princesa que hizo un gran mérito y deseaba convertirse en la madre de un futuro Bodhisattva que pudiera ser el próximo Buda.

 

Después de su muerte, la princesa ascendió al Reino Celestial y se convirtió en una de las consortes del dios Indra. Ella vivió feliz hasta que un día tuvo que nacer otra vez como humana. Indra le dio 10 deseos y uno de ellos era que le permitiera ser la madre de Bodhisattva, el cual encontraría la iluminación en su próxima vida. Ella descendió a la tierra de los humanos, nació en la corte de un rey, y más tarde se casó con el rey Sanjava.

En el último día de su embaraza, la Reina deseó ver las atracciones de su ciudad, y su marido le concedió ese deseo. Ella visitó varios distritos, y la gente estaba encantada con su reina. Mientras ella estaba en el barrio de los mercaderes, se puso de parto y dio a luz en el bazar de una manera precipitada, en el corazón de la ciudad. Así pues, el príncipe heredero recién nacido fue llamado Vessantara, que significa “nacido en el barrio de mercaderes”. Tan pronto como abrió los ojos, el príncipe niño pidió a su madre que diera dinero a los pobres. En el mismo día, una elefanta llevó a su recién nacida cría al palacio real. La cría de elefante era completamente blanca.

Vessantara creció siendo una persona amable y siempre estaba dispuesto a regalar sus pertenencias a los demás. Sus padres estaban encantados con el carácter de su hijo, y apoyaban la caridad del príncipe con sus tesoros. Vessantara se casó con la princesa Maddi. La pareja tuvo dos hijos: el príncipe Jali y la princesa Kanhajina. Sañjaya se jubiló y Vessantara fue coronado rey.

Un día Vessantara dió el mágico elefante blanco, el cual traía lluvia a todo el reino, a los enviados de Kalinga, un país vecino que estaba enfrentándose a una severa sequía. Los ciudadanos del reino de Vessantara estaban disgustados por miedo a que la sequía pudiera aparecer debido a la pérdida del elefante. Por lo tanto, el pueblo convenció al rey de Sanjaya que volviera a tomar el control del reino, y desterrar a su hijo Vessantara.

El rey devolvió el reino a su padre. Y antes de abandonar la ciudad e irse a vivir al bosque como un ermitaño con su mujer Maddi y sus dos hijos, regaló también toda su riqueza.


Uno de los cortesanos leales sugirió que la familia debería vivir en la Montaña Vamka. Entonces salieron de la ciudad en un carruaje de cuatro caballos. A lo largo del camino, Vessantara regaló sus caballos y aparecieron cuatro dioses en forma de ciervos en tiraron del carro. Luego regaló también su carro. La familia caminó a pie a través del bosque. El joven príncipe y la princesa vieron frutos silvestres colgando de las ramas más altas, pero sus padres no podían llegar hasta ello. Milagrosamente, todos los árboles inclinaron sus ramas para ellos.

Mural de Vessantara Jataka en el templo
Mural de Vessantara Jataka en el templo Wat Phnom, Camboya. La chica Amittada es golpeada por las muchachas del pueblo, y humillada va a quejarse a su viejo marido, agosto 2009, Xufanc

Luego la familia llegó hasta el vecino reino de Ceti. El rey de Ceta fue informado de su llegada y se apresuró a saludar al príncipe. Este rey se quedó impresionado con su historia y le ofreció su reino, pero el príncipe se negó a aceptarlo. Él y su familia se negaron a permanecer en un palacio. El rey de Ceta ordenó a un cazador que vigilara la entrada a la Montaña Vamka, para prevenir que nadie pudiera molestar a la familia.

Mientras tanto Jujaka, un brahmán codicioso que vivía como un mendigo, tenía una joven mujer, Amittada, quien además de ser muy bonita era muy trabajadora. Durante la sequía, Amittada solía traer agua regularmente de un pozo viejo para ofrecérsela a su  marido. Los maridos de las otras mujeres de la aldea le pusieron a ella como ejemplo de una buena mujer trabajadora. Un día, en un ataque de celos, todas la mujeres del pueblo se reunieron en el pozo y golpearon a la joven esposa del brahmán y le rasgaron sus ropas.Desde ese día en adelante, la chica se negó obstinadamente a ir al pozo. Amittada hostigó a Jujaka para que encontrara a algunos sirvientes con el fin de evitarle más ridículos.

Jujaka conoció al cazador que guardaba la entrada a la Montaña Vamka y le engañó. Finalmente, el brahmán Jujaka se introdujo en el bosque buscando al príncipe Vessantara mientras su mujer Maddi no estaba.

Él le pidió sus dos hijos, y Vessantara fácilmente se los regaló. Jali y Kanha fueron a esconderse en un estaque de flores de loto. Su padre les encontró y les preguntó si ellos estaban dispuestos a ayudar a su padre para encontrar una meta más elevada. Ambos estuvieron de acuerdo y se convirtieron en los esclavos de Jujaka. Vessantara el dijo al brahmán que llevara a sus hijos donde su abuelo, y le dijo “el rey te dará recompensa por llevar de vuelta con él a sus queridos nietos”. Pero Jujaka no estaba de acuerdo, y declaró que Sanjava, el rey, podría matarle en vez de recompensarle. El brahmán ató a los dos niños y los arrastró como si fueran ganado. Los dos niños suplicaron a su padre para que les ayudara mientras el anciano brahmán les reprendía y les golpeaba con un palo. Vessantara no podía soportar este escenario y cogió el arma que tenía guardada en su choza. Sin embargo, él sobrepuso toda su ira y dejó que el brahmán le quitara a sus hijos.

Maddi, en su camino de regreso de fue bloqueada por dos tigres (dioses disfrazados). Cuando ella no vio a sus hijos, vagó toda la noche en busca de ellos y finalmente se derrumbó ante su marido. Vessantara pensó que estaba muerta y lamentó muchísimo su pérdida. Entonces puso su cabeza en el regazo de su mujer y se dio cuenta de que todavía vivía. Y la reavivó con agua. Ella despertó y se levantó inmediatamente, ya que la pareja había hecho voto de celibato y se supone que no podían tocarse entre sí. Vessantara le dijo a su mujer todo lo que había pasado. Maddi, después de saber que su marido había regalado a sus hijos le elogió por su grandeza.

Temiendo que Vessantara podría regalar también a su mujer, la diosa Indra intervino y disfrazada pidió le diera a su mujer Maddi, algo que Vessantara fácilmente hizo. Entonces Indra le devolvió Maddi a Vessantara como un fideicomiso, porque todos sus actos de benevolencia y generosidad habían sido perfectos.

Un dios y una diosa sintieron mucha simpatía por el joven príncipe y la princesa. Entonces ellos se hicieron pasar por sus padres y les ayudaron. Ello hicieron que Jujaka, el brahmán codicioso, tomara un camino equivocado, llevándole al reino Sivi a través de la puerta del palacio. El rey Sajava vió a las dos caras familiares y ordenó a los guardias reales que les llevaran ante él. Él reconoció enseguida a sus nietos y pagó por recuperarlos. Los príncipes tenían un precio muy elevado, ya que su padre no quería que nadie los comprara exceptuando alguien tan rico como el rey Sanjava de Sivi.

Jujaka se hizo muy rico. En su primera comida como hombre rico, comió demasiado. Su sistema digestivo no pudo aguantarlo y cayó muerto sobre su plato. El rey Sanjava envió a sus hombres para encontrar a la familia de Jujaka para que heredaran su fortuna, sin embargo, su esposa y sus suegros tenían miedo del castigo por la traición de Jujaka y escaparon.

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Sanjava organizó una gran procesión para juntarse con su hijo y su nuera. El reino de Kalinga también devolvió el elefante blanco, ahora que Kalinga era próspero otra vez, disminuyendo el enojo de la gente de Sivi. Jali dirigió al ejército y a los hombres hacia la residencia de sus padres, y la familia fue reunida otra vez.

Del cielo cayó lluvia roja, y esta lluvia “empapa a aquellos que quieren ser mojados, y mantiene secos a aquellos que quieren mantenerse secos. Vessantara fue coronado como rey de nuevo y volvió al reino. El dios Indra bendice al reino Sivi con una lluvia de siete gemas. Vessantara permitió a la gente quedarse con las gemas para ellos y lo que sobró fue al tesoro del reino, que se utilizó para la caridad. También fue bendecido no quedándose nunca sin nada para su caridad.

Buda explicó que cada personaje había renacido como una persona de su alrededor. Sus padres eran los padres de Vessantara. Maddi renació como su ex esposa. Jali se convirtió en Rahul, su hijo. Kanha se convirtió en Ubolvanna, la Bhikuni (monja). El cortesano fiel quien le informó del lugar donde debería permanecer se convirtió en Ananda, su primo y ayudante. Jujaka se convirtió en Kevadutt, su archi enemigo. El elefante blanco se convirtió en Maha Kassapaya.


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