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GOLPE DE ESTADO DE 2006

GOBIERNO
Introducción
Ayutthaya
Golpe de Estado 2006
Insurreción del Sur

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SITUACION DEL GOBIERNO DEPUESTO

El depuesto primer ministro se encontraba en Londres tras abandonar precipitadamente Nueva York, donde había acudido para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas junto al viceprimer ministro Surakiart Sathirathai, quien promovía la candidatura para Secretario General de Naciones Unidas. Este último permaneció en Estados Unidos.

Aunque en un primer momento se creyó que la esposa de Thaksin había escapado el día del golpe para refugiarse en Singapur, más tarde se supo que ella y su hijo menor se encontraban en Tailandia y que partieron para Londres el 25 de septiembre.

De los restantes miembros del gabinete, el Ministro de Defensa, Thamark Isarangura, de quien se aseguró que había salido del país, fue uno de los detenidos junto a Chitchai Wannasathit, ex-primer ministro y el Secretario General de la Oficina del primer Ministro, con rango de Viceministro, Prommin Lertsuridej.

Somkid Jatusripitak, ministro de Comercio, se encontraba en París pero regresó a Tailandia el día 21. En Francia se encontraba también Kantathi Suphamongkhon, ministro de Asuntos Exteriores, que se desplazó después a Londres. El Ministro de Finanzas Thanong Bidava se encontraba en Singapur en la reunión anual del FMI y el Banco Mundial.

 

El ministro de Agricultura, Sudarat Keyuraphan, huyó a París con su familia y el Ministro del Interior, Kongsak Wantana, lo hizo a Alemania también con sus familiares. El ministro de Industria, Suriya Jungrungreangkit y el ministro Watana Muangsook se informó que podrían estar en Tailandia en lugar desconocido.

La cúpula militar ordenó la busqueda de Newin Chidchob ex-viceministro de Agricultura, y Yongyuth Tipairat, ex-ministro de Recursos Naturales que se presentaron ante las autoridades militares el día 21 y fueron retenidos en el Alto Mando. En el caso de Chidchob, la Junta Militar sospechaba la posibilidad de que organizara una marcha hacia Bangkok desde las zonas rurales del noroeste, partidarias de Thaksin, contra sus oponentes políticos.

El 1 de octubre, con la aprobación de la nueva Constitución y el nombramiento del primer ministro interino, el Consejo para la Reforma Democrática liberó a Chitchai Wannasathit, Newin Chidchob, Yongyuth Tipairat y Prommin Lertsuridej, sin que se tuvieran noticias sobre el destino del único ministro que quedaba arrestado, Thamarak Isarangura.

Las sedes del Partido Thai Rak Thai fueron cerradas y se informó que algunos miembros de su ejecutiva habían huido a Alemania. Otros solicitaron autorización al General Sonthi para poder visitar al depuesto Chitchai Wannsathit mientras se encontraba detenido en instalaciones militares.

LIMITACIONES POLÍTICAS, CENSURA DE PRENSA Y COMUNICACIONES

El 21 de septiembre el Consejo para la Reforma Democrática prohibió todas las actividades políticas, incluidas las reuniones de los partidos legalmente constituidos. El Consejo informó que «los grupos políticos actuales no serán disueltos, pero no pueden llevar a cabo actividad alguna hasta nuevas instrucciones». También ordenó a los medios de comunicación local cumplir las nuevas directrices para la restricción de la información. Entre estas se incluía la censura de los comentarios y opiniones.

“Para asegurar que la monarquía constitucional esté funcionando después de que las reformas hayan sido terminadas, el Consejo para la Reforma Democrática bajo la Monarquía Constitucional ha ordenado a los partidos políticos detener todas las reuniones y actividades políticas”


La junta amplió después las limitaciones de las actividades políticas dictadas los primeros días a todas las provincias y municipios.

Las autoridades militares debieron reiterar «a los responsables de los medios de comunicación su obligación de cumplir las nuevas normas, la infracción puede ser el cierre». Se anunció el día 21 que la Junta Militar bloquearía la emisión de los canales de televisión y cortaría la señal a las radios que «difundan mala información y rumores». La censura estuvo centrada en los medios audiovisuales tailandeses e internacionales, como BBC y CNN, cuyas imágenes fueron bloqueadas en varias ocasiones desde el día 19.

Los servicios técnicos del Ministerio de Información comunicaron que las restricciones alcanzaban a la difusión de mensajes SMS en televisión o llamadas en directo a la radio. Los webmaster fueron obligados a cerrar las páginas de Internet de contenido político durante doce días bajo amenaza de clausura permanente.

Tras el bloqueo militar de los medios de comunicación, blogs como Bangkok Pundit narraron con detalle los acontecimientos que afectaban a todo el país. En Flickrvarios usuarios colocaron fotografías con escenas de las horas anteriores y posteriores al golpe y en YouTubeaparecieron algunos vídeos en los que se veían las calles de Bangkok tomadas por los militares.

Palanggoon Klaharn, portavoz de los golpistas, manifestó que se «actuará preventivamente» contra la prensa extranjera que cubre la situación en Tailandia por la desinformación de los periodistas no tailandeses que insultaban a la monarquía del país», sin especificar cuáles eran esos insultos.

 

DEPURACION DEL EJERCITO

Los sublevados iniciaron desde los primeros momentos un proceso de depuración de miembros del Ejército vinculados al anterior Primer Ministro. La medida afectó a varios Tenientes Generales y Generales y altos jefes de la policía, incluidos todos aquellos que fueron compañeros de armas de Thaksin. Los traslados afectaron a la jefatura de dos divisiones y a la casi totalidad de la organización de la Policía de Bangkok.Oficialmente, la disposición que legalizó el proceso entró en vigor el día 1 de octubre y afectó a un total de 612 Jefes y Oficiales.

 

TAILANDIA BAJO GOBIERNO DE LA JUNTA MILITAR

La Junta Militar fue nombrada de manera oficial y mediante decreto real como gobierno provisional a partir del 22 de septiembre. En ese momento el Consejo para la Reforma Democrática anunció que mantenía el propósito de redactar una nueva Constitución que eliminase los vacíos legales que, a su juicio, era imprescindible subsanar para que los futuros gobernantes fuesen más responsables; sostuvo el carácter democrático del país, la suspensión de las elecciones previstas para octubre de 2006 que serían celebradas en octubre de 2007 así como que en dos semanas se nombraría un Primer Ministro civil interino.

El nombramiento oficial y la composición del Consejo para la Reforma Democrática en calidad de gobierno interino fue transmitido por todos los medios de comunicación del país al tiempo que se ofrecía en televisión la imagen del general Sonthi postrándose ante un retrato del monarca, acompañado de todos los integrantes del Consejo en traje de gala.El 1 de octubre se hizo público el nombramiento del Primer Ministro interino, Surayud Chulanont, y el texto constitucional que regiría en el país hasta la redacción de uno definitivo. En el articulado se estableció una amnistía ante cualquier acusación posterior contra los militares golpistas y que alcanzaba a todas las acciones, medidas y órdenes dictadas desde el 19 de septiembre. Esta protección frente a futuras acciones judiciales fue denunciada como ilegal por la Comisión Asiática de Derechos Humanos, instando al Colegio de Abogados y a los jueces, en especial a la Corte Suprema, a perseguir a los implicados por sus acciones y a declarar como no válida -y no aplicar- la nueva Constitución interina, salvaguardando el principio de independencia y separación de poderes.

FUTURO GOBIERNO

La Junta Militar, que había tenido contactos con el Rey de manera informal el mismo día 19, se reunió de forma oficial el 22 de septiembre al objeto de proponer al monarca un conjunto de posibles candidatos entre los que debería elegirse el Primer Ministro de transición. Entre los medios de comunicación se barajaron distintos nombres, de los que destacaban el general Surayud Chulanont, miembro del Consejo Privado del Rey, el Gobernador del Banco Nacional de Tailandia, Pridiyathom Devakula, Supachai Panitchpakdi, ex director general de la Organización Mundial del Comercio y Secretario general de la UNCTAD, Charnchai Likhitchittha, el ex-presidente del Senado, Meechai Richuphand y el presidente de la Corte Suprema, Akkharathom Chularat.

Sobre el futuro de la Junta Militar, el general Sonthi declaró el 26 de septiembreque «es necesario conservar el Consejo [Militar] a fin de que no haya carencias en el Ejecutivo» aunque se elija un nuevo Primer Ministro y su función sería la de un Consejo Nacional de Seguridad.

El 1 de octubre el Consejo para la Reforma Democrática comunicó oficialmente la elección del general retirado, Surayud Chulanont, como nuevo Primer Ministro interino durante un año hasta que se celebrasen elecciones en octubre de 2007. El general Sonthi, declaró «que el pasado día 28 fui a su casa y dediqué media hora para convencerle a que acepte el cargo mientras el país se encuentra en crisis». Con el nuevo texto constitucional aprobado, la Junta Militar se convirtió en Consejo de Seguridad Nacional con amplias facultades de control sobre el poder ejecutivo, legislativo y judicial.

 

INVESTIGACION POR CORRUPCION

La Junta Militar resolvió la creación de un comité especial anticorrupción formado por nueve miembros que investigaría los posibles delitos financieros del anterior Primer Ministro Thaksin. El que fuera el primer Presidente de la nueva Comisión Contra la Corrupción Nacional, Parnthep Klanarongran, manifestó que «cualquier grave daño que haya sido cometido contra el país deberá ser investigado. Si alguien cometió un delito, deberá ser juzgado». Otras fuentes cercanas a la Junta señalaron que «hay pruebas suficientes para creer que (los miembros del anterior gobierno) abusaron de su poder para cosechar ventajas para su beneficio personal, y causaron un serio daño al país. El Consejo, por lo tanto, ordena que (la comisión) investigue su desempeño y los proyectos que fueron aprobados o atribuidos por el gabinete», siendo emitida parte de la nota en un comunicado televisado a todo el país. La Comisión fue investida de potestad para confiscar las propiedades de las que fueran titulares los miembros del anterior gobierno y sus familiares y que pudieran haber sido adquiridas de forma ilícita. Antes del relevo al gobierno interino se fijó de manera definitiva como Presidente al juez retirado de la Corte Suprema, Nam Yimyaem.

El mismo día se dio a conocer por Europa Press, según fuentes anónimas de la compañía aérea Thai Airways, que Thaksin, cuando organizó su gira internacional que empezaba con una visita a Finlandia días antes del golpe, pudo haberse llevado parte de su fortuna al extranjero en dos aviones que partieron de Bangkok los días 9 y 10 de septiembre con 114 maletas, arcones y bultos.

 

ATENTADOS EN BANGKOK

Entre el 31 de diciembre de 2006 y el 1 de enero de 2007 se sucedieron una serie de explosiones en Bangkok en ocho puntos distintos que causaron dos muertos y treinta y ocho heridos, nueve de ellos extranjeros estaban entre los heridos (cuatro húngaros, tres serbios y dos británicos). y que las autoridades atribuyeron a la «élite derrocada» en el golpe de Estado, no directamente a miembros del gobierno, sino a todos aquellos que habían perdido poder. No obstante, el depuesto Thaksin Shinawatra y miembros del Thai Rak Thai negaron tales implicaciones. No se han mostrado evidencias que determinen la autoría. Las primeras informaciones del propio gobierno interino apuntaron la posibilidad de que fueran miembros de la insurgencia del sur, en la región de Pattani, si bien Surayud Chulanont apuntó el 1 de enero que no parecía probable que los insurgentes se hubieran desplazado desde tan lejos para realizar las acciones, indicando que los servicios de inteligencia militar trabajaban bajo la sospecha de anteriores miembros de la clase dirigente, si bien no podían indicar con certeza que grupos estaban detrás «De la evidencia que hemos recogido, existe una ligera posibilidad de que está vinculada con la insurgencia sureña, pero es más probable que se halle vinculada con personas que han perdido sus beneficios políticos». En el mismo sentido se expresó el general Saprang Kalayanamitr. El 3 de enero se atribuyó por el Consejo de Seguridad Nacional la autoría a «militares renegados». Se indicó que «las evidencias y la información recabada por la Inteligencia prueban que fueron un trabajo sucio de soldados leales a los políticos que perdieron el poder y beneficios, con el objetivo de derrocar a este gobierno».

Surayud Chulanont indicó el 5 de enero que «la situación es ahora inquietante. Entre uno y dos meses puede haber caos, por lo que el público debe estar alerta». Esta situación se une a los rumores sobre un posible golpe de Estado dada la división de las fuerzas armadas. El general Sonthi declaró que «necesitamos unidad en las Fuerzas Armadas. Creo que si hay una buena relación y buen espíritu no se producirá un golpe».

 

REACCIONES PÚBLICAS

Apoyos

Una encuesta elaborada el 20 de septiembre entre la población tailandesa arrojó un porcentaje de apoyo al golpe de Estado del 83,19% del total de 2.019 encuestados. Tres cuartas partes de los mismos confiaban en que este hecho fuera una oportunidad para la reforma política de las instituciones públicas. Sólo el 5% del total de entrevistados condenaron el golpe. El sondeo fue publicado el 21 de septiembre por el Bangkok Post y destacaba que sólo un 20,2% de la población consideraba que la situación social y política permanecería igual y un 4,7% que el golpe empeoraría el estado de cosas.

Muchos ciudadanos de Bangkok y las zonas limítrofes salieron a la calle desde el primer día para expresar su apoyo al Ejército. Incluso los carros de combate fueron en muchos casos decorados, y se entregaron a los soldados rosas amarillas, color símbolo de la Monarquía tailandesa. Los soldados fueron reclamados como atractivo turístico para posar en fotografías junto a adulto y niños. Alumnos de la Universidad de Rajamangala trataron de convencer a sus compañeros de las universidades de Thammasat y Chulalogkom de que no se opusieran a los golpistas.

 

Protestas

20 de septiembre: Thanaphol Eiwsakul, editor de la revista Fah Diew Kan, que había sido censurado por las nuevas autoridades, realizó un llamamiento urgente a los ciudadanos para resistir frente a los golpista ejercitando su derecho de protesta el día 21 al amparo del artículo 65 de la suspendida Constitución. También fueron detenidos varios activistas defensores de los derechos humanos que protestaron en los alrededores del Monumento a la Democracia en Bangkok.

El mismo día, el Vicepresidente de la Unión de Estudiantes de la Universidad de Thammasat comunicó que estaba en contacto con agrupaciones de estudiantes de otras universidades para preparar una respuesta al golpe. El grupo de sátira política de la misma universidad mostró un gran cartel de protesta en el Rangsit Center de la capital.

22 de septiembre: la autodenominada Red 19 de septiembre contra el Golpe de Estado, un grupo de 80 activistas, protestó en un conocido centro comercial de Bangkok y algunos de sus miembros fueron muy críticos con la posición adoptada por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Tailandia, que no condenó expresamente el golpe.

23 de septiembre: se produjo una concentración en Bangkok de ciudadanos convocados a través de Internet, y cuyo número no pasó, según la fuente más favorable, de 300 personas, algunas de ellas arrestadas. Entre los lemas que se podían leer en inglés se encontrata “No a Thaksin, no al golpe y no llamarlo reforma, esto es un golpe”.

24 de septiembre: la Red Civil para la Reforma Política y Social, condenó formalmente el golpe militar criticando el recorte de libertades al decir que “si no podemos reunirnos para hablar de política, tampoco será posible presentar recomendaciones políticas”.
25 de septiembre: una veintena de académicos y activistas pro derechos humanos solicitaron a la junta militar la eliminación de algunas de las resoluciones de la misma que violaban derechos humanos básicos (derechos políticos, libertad de expresión, censura). Así mismo hicieron un llamamiento a la participación de todos en la redacción del nuevo texto constitucional.

26 de septiembre: cuatro escuelas fueron incendiadas al oeste de Tailandia, en la provincia de Kamphaengphet, zona de influencia del Thai Rak Thai, en lo que las autoridades sospecharon podía ser un acto de resistencia de leales a Thaksin.

27 y 28 de septiembre: se registraron protestas menores en la ciudad de Chiang Mai y en el interior de la Universidad de Chulalongkom, donde se concentraron unas 100 personas en una conferencia política del profesor Prapas Pintobtaeng, que denunció los abusos del Ejército en las zonas rurales para acallar a los partidarios de Thaksin.

 

Reacciones de organizaciones defensoras de derechos humanos

Contrarios al golpe se mostraron distintos grupos y activistas defensores de los derechos humanos, y en concreto la Comisión Asiática de Derechos Humanos, argumentando que la suspensión de la vigencia de la Constitución y sus derechos no era forma de solventar la situación creada por el anterior Primer Ministro. En términos parecidos se mostró desde Nueva York Human Rights Watch: “suspender los derechos constitucionales no es la respuesta. Tailandia necesita solventar sus problemas a través del respeto a la ley y al ejercicio por los ciudadanos del derecho a cambiar sus propios líderes” dijo el delegado para Asia de la organización.

Amnistía Internacional expresó el día 21 de septiembre su “especial preocupación” por la adopción de medidas como la ley marcial, la prohibición de las reuniones políticas, la anulación de la Constitución y las restricciones al acceso a Internet y la censura de prensa, reclamando que las autoridades militares cumplieran con los tratados internacionales que Tailandia tenía firmados sobre derechos humanos y las normas de derecho internacional sobre la materia.

“Nadie debe ser castigado por el ejercicio pacífico de los derechos a la libertad de expresión, de asociación y de reunión…. Toda persona detenida bajo custodia militar debe ser acusado formalmente de un delito común reconocible en un plazo razonable o puesta en libertad”

 

Opiniones contrarias al golpe de la clase política y social

Entre influyentes tailandeses de la clase política y social se manifestaron posturas contrarias al golpe de Estado, aunque alguna de ellas matizada por la crisis previa del país.

El ex-primer ministro, Chuan Leekpai, dijo que “como políticos, no podemos dar nuestro apoyo a ningún tipo de golpe, pero durante los pasados cinco años, el gobierno de Thaksin creó muchas de las condiciones que han forzado a los militares a dar el golpe. Thaksin ha sido el causante de la crisis en el país”.

Anand Panyarachun, uno de los más respetados intelectuales, ex-primer ministro, director del Banco Comercial de Siam y que encabezó el comité redactor de la Constitución de 1997, fue parcialmente crítico con el golpe en una entrevista a la revista Far Eastern Economic manifestando que “se debe recordar que desde 1992 hemos tenido cuatro elecciones generales; transferencia pacíficas de poder, gobiernos que han cumplido su mandato de cuatro años. Los militares en 1992 regresaron a los cuarteles y hasta hace algunos meses no habían existido especulaciones o rumores sobre un posible golpe de Estado. Las Fuerzas Armadas, particularmente el Ejército, habían vuelto a los cuarteles y se habían convertido en auténticos soldados profesionales. Así que para mí, lo que ha ocurrido, es extremadamente desafortunado. Espero que haya un nuevo gobierno civil, totalmente comprometido con algunas medidas reformadoras, incluyendo la revisión de la actual Constitución (la de 1997)”.

Abhisit Vejjajiva, líder del Partido Demócrata de Tailandia, manifestó que no se podía dar apoyos a este tipo de soluciones al margen de la Constitución, pero que sin embargo se había hecho, pidiendo a la Junta Militar que levantase lo antes posible las restricciones a los derechos y libertades. Indicó también que no había necesidad de redactar una nueva Constitución, bastando reformar la de 1997 en un plazo mucho más breve de un año: seis meses.

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Las dos asociaciones de periodistas más importantes, la Thai Journalists Association y la Broadcast Journalists Association no condenaron el golpe de Estado ni las restricciones impuestas a los medios de comunicación aunque reclamaron a la Junta Militar en un comunicado hecho público el 25 de septiembre que transfiriera el poder al pueblo tan pronto como fuera posible y advertía de la necesidad de que la nueva Constitución mantuviese los derechos y libertades previstos en la abolida.

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